martes, 7 de febrero de 2017

Micro-historia de amor

A veces sueño que por mera casualidad conozco a la chica de mis sueños: ella es perfecta en todos los sentidos. Es hermosa como la primavera, misteriosa como la Luna y sensual como un deseo prohibido.

Me enamoro de ella, y ella se enamora de mí, y bajo una noche de verano hacemos el amor con un manto de estrellas sobre nuestras cabezas...

Luego, descubro que es del Madrid y la dejo, a tomar por culo guarra de mierda, vete a ver el chiringuito y la caverna con tus muertos hija de la gran puta.


Es todo un país unido en una sola pasión: El anti-Madridismo.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Estoy vivo. Es mi momento.

Mi corazón palpita en mi pecho y mi mirada enfoca la visión en algún punto perdido, pues la concentración es tal que llego a salir de mi propio cuerpo. Dejo de ser yo y soy el movimiento, ese que me espera en breves segundos y me llevará a la misma gloria en esta habitación oscura.
Estoy solo, pero mi victoria será eterna y celebrada con un grito que hará retumbar las paredes al mismo tiempo que mi sudor caerá sobre el suelo, me atacará el mareo e incluso la borrosidad en la visión.
La respiración es importante, cierro los ojos y simplemente siento la emoción que se posiciona ante mí, dejándome llevar por los sentimientos, la música y las emociones.
Estoy vivo, lo sé cuando agarro la barra, estoy vivo, esto es todo lo que soy y este es mi momento. La tomo entre mis manos buscando la posición correcta, la distancia apropiada y recuerdo cual es la correcta curvatura que debe tener mi espalda. Visualizo el movimiento que deben hacer mis rodillas y transmito a mi sistema nervioso que se acerca el esfuerzo máximo. Estoy vivo, lo sé cuando noto la barra sobre mi espalda.
Una última vez miro al frente antes de tomar impulso y levantarme con la pesada barra sobre mi trapecio. Los pasos que doy hacia atrás son difíciles, pero tan solo es el comienzo. Luego quedo quieto.
Tomo aire y todo comienza: desciendo soportando todo el peso con mi tren superior, noto como mi cadera se posiciona debajo de mis rodillas y con un impulso salido de mi mismísima alma empujo hacia arriba. Todo el esfuerzo lo hacen mis piernas, como si quisiera despegar para alcanzar la luna, pero mi core se esfuerza de manera sobrehumana en mantener mi columna recta, un equilibrio supremo para que la subida sea en la dirección correcta, para no irme hacia delante o hacia atrás.
Son solo unas milésimas, tal vez más de un segundo, es ese punto intermedio que se hace eterno, pero yo soy un dios, soy una bestia y voy a subir, voy a pasar el momento más duro y una vez me incorpore por completo me sentiré un gigante que domina un mundo de enanos.
He gritado, pues la fuerza y el dolor es tal, que sin esa explosión jamás lo hubiera logrado, y no solo grito la primera vez, sino la segunda, la tercera, también la cuarta. Una más, solo una más... una más antes de la siguiente repetición.
Cuando dejo la barra en el soporte me mareo, dejo de ver y tengo que apoyarme contra la pared para no caer al suelo. Mi corazón late como nunca, las piernas me tiemblan, el lumbar se queja, y mis pulmones reclaman oxigeno... Estoy vivo.
Vuelvo a gritar, pero esta vez es un grito diferente, el grito de la victoria, el grito que dice al mundo, que estos son mis huevos, el grito de haber logrado el objetivo, y el grito de mañana quiero más. Vociferar de rabia que ese no es mi límite, y que pronto levantaré mucho más.

sábado, 6 de agosto de 2016

"Lo contrario al amor no es el odio, sino la indiferencia"

"Lo contrario al amor no es el odio, sino la indiferencia"

Esta es la maravillosa visión que acabo de encontrar navegando por la red. Lo contrario al amor no es el odio, de hecho, ni tan siquiera hay un paso entre ambos conceptos.

No, ya no soy un odiador, no rezumo resentimiento y mi orgullo, creo, espero, es solo positivista.

No soy un odiador pero odio muchas cosas: Odio la Sociedad, odio el capitalismo, odio el sistema monetario, odio a los países ricos y también a los países pobres. Odio la desigualdad, el racismo y la homofobia. Odio la ignorancia, y odio el orgullo de poseer esa ignorancia. Odio la soberbia y odio egocentrismo.

Sí, odio muchas cosas, pero no odio a personas.

En mi vida me han hecho cosas negativas que me han dolido y he odiado por ellas, e incluso he odiado absurdamente sin razón en mi adolescencia.

Pero ahora con treinta años puedo decir; ya no odio a individualidades. No odio a aquellos que me traicionaron, no odio a aquellos que me golpearon, ni mucho menos a aquellas que me lastimaron.

Algunos no merecen un sentimiento tan poderoso como el odio, no, el odio te hace esclavo del propio odiador. Alguien que merece ser odiado paradojicamente no merece despertar tal pasión en ti.

No, yo no creo que del amor al odio haya un solo paso. No. Si tan solo tienes un paso ante ti no era verdadero amor. No hay nada más egoísta que odiar hoy a quien amabas ayer. No hay mayor mentira que transformar el amor en odio.

La indiferencia, la indiferencia es el punto. No hay nada peor que la indiferencia para quien la sufre, ni nada mejor para aquel que la otorga. La indiferencia duele más que el odio, duele más que el rencor, duele más que el orgullo, y más que todos aquellos sentimientos humanos que nos poseen y nos hacen personas. La indiferencia es la ausencia de cualquier sentimiento, la indiferencia es la invisibilidad, la indiferencia es la no importancia, es la insuficiencia, la desaparición, la insignificancia.

No nos arrojemos en los brazos del odio... luchemos, sí, luchemos por lograr la indiferencia, en incluso la apatía hacía aquellos que nos han hecho daño, que nos han traicionado o que no nos han valorado.
Y digo luchemos porque es necesaria una lucha para lograr llegar hasta ella.
El odio es el camino fácil, triste y vacío. En la indiferencia está la propia libertad, y amigos, mi roja y negra dice que yo amo la libertad sobre todas las cosas.

Así pues yo lucharé cuando odie por no odiar, no daré esa satisfacción. Aquel que merezca mi odio no recibirá más que mi olvido y el mayor de los insultos en forma de "no me importas, no lo mereces, ahora no eres nada".

sábado, 13 de febrero de 2016

Hubo

Primero no hubo nada, ni tiempo, ni color, ni espacio, ni sonido. Nada. Pero luego todo arrancó, llegó la oscuridad y el contar del reloj, el espacio se amplió y del mismo modo que antes no había nada, ahora lo era todo.

Surgieron los colores, la luz y el calor. Todo se extendió con rapidez y abarcó lo que antes no existía. Hermoso y complejo creció hasta convertirse en un gigante, y luego, aún fue más grande.

Donde antes no había nada, ahora había un todo, múltiples cosas ocurrían por todas partes; aquí, allí y más allá. Aparentemente caótico, realmente era un proceso perfecto, preciso y precioso.

Y de repente ya nada se podía hacer, el ciclo había comenzado, sin avisar a nadie, había comenzado y era inevitable.

A medida que aumentaba su tamaño, se aceleraban los acontecimientos, era imparable y caminaba aún sin saberlo de nuevo hacia la nada. O casi, tal vez ya siempre fuera algo. Como un recuerdo. Como una sonrisa. Como un destello.

La luz creció, la luz lo tomo todo, y por primera vez la conciencia de lo que ocurría llegó, y al llegar esta llegó el dolor, el amor, el miedo y la ilusión.

Todo era bello con el paso del tiempo, y al mismo tiempo tenebroso, desde lo más inmenso hasta lo más pequeño, desde lo cotidiano hasta lo extraño, desde lo simple hasta lo complicado.

Pero como digo caminaba hacia la nada, y la nada acabaría llegando. Nada es para siempre, ni esto, ni aquello. Ni lo bueno, ni lo malo. Ni lo tuyo, ni lo mío, ni lo eterno.

Todo se desgarró, la luz, el fuego, la oscuridad y el frío. Los colores se apagaron, el tiempo se extinguió y la nada llegó.

Al final no hubo nada, ni tiempo, ni color, ni espacio, ni sonido. Nada. O tal vez algo, como un recuerdo, una sonrisa o un destello.

Sí, realmente hubo algo. Hubo un todo. Hubo un esto y un aquello. Hubo una luz y una oscuridad. Hubo caótico y perfecto. Hubo. Simplemente hubo y nada lo podrá borrar, ni tan siquiera la propia nada.

De cierto modo, es eterno.

sábado, 9 de enero de 2016

El anarquismo es la única respuesta


El anarquismo es la única salida a un sistema egoísta y avaricioso en el que las personas no son más que meros instrumentos para engrasar el sistema de producción masivo que mantiene una economía sucia, una economía sin alma, una economía asesina.

Tú vida no te pertenece, pertenece a un sistema que la utiliza a cambio de un salario miserable a su antojo. No, tu vida no te pertenece, tu vida son las horas de productividad que puedes ofrecer a la sociedad de consumo. Tu salario no te pertenece, tu salario es el necesario para consumir masivamente y así devolver tus ingresos, obtenido a cambio de vender tu propia vida, a las mismas empresas que te utilizan como mercancía. El aumento salarial realmente solo está ideado para que las multinacionales obtengan mayores beneficios, para que tengan mayor número potencial de compradores, para en definitiva, aumentar el poder y la desigualdad de la sociedad.


El anarquismo es el único sistema que no busca cambiar unos títeres por otros, el único que no busca sustituir la economía liberalista por una economía de otro tipo como la de estado, es la única que quiere abolir el poder en lugar de cambiarlo de manos, es la única que rechazar utilizar el irreal sentimiento de patria sobre la tierra para ejercer leyes creadas a su antojo, y en las que controlar masivamente a la población como un gran hermano. El anarquismo es la única ideología que no ansía el poder, sino la libertad.


El anarquismo no busca cambiar el nombre del partido, el nombre del sistema, el nombre de las empresas, la forma en la que se te explota, el tipo de leyes, el tipo de libertades o el tipo de control, el anarquismo no quiere utilizar las mismas medidas  actuales, los mismos ejércitos, las mismas estrategias, el mismo dinero, las mismas prisiones, celdas y cautiverio, no compañeros, el anarquismo es la única ideología que quiere destruirlo todo, pues este sistema voraz no hay nada que pueda ser reutilizado, de este sistema asesino no hay nada que pueda aprovecharse ni utilizarse sin destruir tu propio objetivo de igualdad y justicia.


Es por estas razones por las que se teme al anarquismo, se les tilda de antisistema, se les olvida y se les desprecia. Cuando un progre muy izquierdas llega y te habla de neocomunismo moderado dentro de la unión europea no ejerce realmente ningún peligro para el régimen, cuando algunos partidos antieuropeistas hablan de salir de la de UE y abandonar el euro realmente no ejerce ningún peligro para el régimen, incluso cuando un comunista te habla de Stalin u otros asesinos, deseando gulags en los que purgar a la población traidora, realmente, en el fondo, no ejercen un verdadero peligro para el régimen económico y ahí tenemos ejemplos de muchos países "comunistas" que están integrados perfectamente, con sus diferencias y características propias, en el gran régimen monetario internacional, aceptando las reglas y partiendo siempre desde estas, con matices, hacia su sistema hermano.


Sin embargo dentro de la filosofía libertaria esto es imposible desde el mismo nacimiento del concepto del no estado, que si bien no sería tan simple, no habría prácticamente similitudes con lo que actualmente nos gobierna, y esto siempre partiendo de un anarquismo moderadamente consumista en el que se quiera mantener un a priori estúpido ritmo de vida.


La ausencia total de opciones, incluso motivos para tener poder, la ausencia de jerarquías otorgando al ser humano absolutamente todas las decisiones bajo una democracia directa y no sucedáneos casi insultantes bajo el mismo nombre. Eso es lo que da miedo. La ausencia total de un trabajo enfocado en masificar la producción para generar beneficios, el creer que las personas puede vivir con responsabilidad sin necesidad de tener un cuerpo policial que la vigile, ni unas leyes que le digan como deben actuar. Eso es lo que realmente asusta a este régimen, romper con todo.


Cuando veo a un comunista hablar de los regímenes de la oz y el martillo, lo único que veo es una represión diferente de esto que nos ahoga, un sistema económico igualmente injusto, con una economía y una avaricia casi hermana, tan solo matices, pero manteniendo lo que ahora nos oprime, creando una sociedad reflejo de la nuestra, y potenciando incluso muchas de las cosas que detesto de nuestra sociedad, el control... jodido control que te impide ser realmente libre y mata tu personalidad desde que empiezas a tener uso de razón.


Me importa una real mierda la imposibilidad que algunos ligan a mi ideología, me importa una real mierda. No necesito que algo sea posible para que me guste, para creen en ello, como volar, o alcanzar la superficie de otro planeta, es algo bello, difícil y magnífico y por imposible que sea no va a dejar de gustarme. ¿Por qué la estúpida necesidad de contentarnos con las sobras? ¿Por qué no luchar por la perfección y conformarnos (Ay amigo conformista) con lo en teoría menos malo? ¿Por qué tener miedo a soñar un sueño realmente bello y aferrarnos a lo realista? Lo que ellos nos dicen, nos imponen, que debemos creer como realista...  Mientras yo quiera seguir alcanzando la cima del everest tu te contentas con subir el monte de tu pueblo, mientras yo falle y muera en el ascenso luchando por algo realmente bello, tu te creerás un revolucionario por subir la duna de una playa.



Tú buscas vivir mejor, yo busco ser libre.

sábado, 25 de julio de 2015

Hoy el mundo es un poco menos negro

Seis años y hoy el mundo es un poco menos nego pero quizás más gris. Seis años y ya apenas recuerdo, ha pasado mucho tiempo y me siento más viejo. Ahora veo el mundo con otros ojos, unos ojos cansados y críticos, y a lo que antes le daba tanta importancia ahora me importa un carajo, e incluso me siento estúpido al recordarlo, tan solo fue una fase diría aquel de hace seis años.

He cambiado, sí, soy más viejo, sí, pero soy mejor. tengo mis defectos y mis problemas, pero que a nadie le quepa duda de que soy mejor. Soy más sabio dentro de mi ignorancia, he pulido mis fallos y mi temperamento, he aprendido a caminar solo y dios, que gozada es hacerlo. Ya no ahogo mis penas en alcohol sino en sudor, sin duda la mejor decisión que he tomado en mi vida. Tengo menos esperanzas e ilusiones, pero he reafirmado mis ideas, como digo, el mundo es un poco menos negro, pero quizás es más gris, un gris puro y hermoso, un gris realista, un gris melancólico con momentos de azul, verde, naranja y amarillo.


martes, 2 de junio de 2015

El sendero

El sendero que recorría la loma del cerro, entre abetos y alcornoques, con suelo empedrado pero semi oculto bajo la tierra. De paisajes hermosos, desnivel pronunciado y cantar de los pájaros. El cielo azul, el sol radiante, las flores de mil colores, el verde intenso, la muralla de piedra vieja que separaba el acantilado rustica, incluso el vuelo majestuoso de un águila imperial.
En aquel sinuoso camino, rural como pocos, bajo los árboles, se encontraba una sombra poco antes de la cumbre, una sombra por las que pasaban muchos viajeros.
Bajo la sombra pasó un universitario, de mente despierta, devorador de libros, con un futuro prodigioso.
Bajo la sombra pasó un futbolista, no muy famoso, pero digno representante de su deporte que disfrutaba marcando goles y corriendo el césped tras el balón.
Bajo la sombra pasó un astrónomo, era hombre ya mayor que dedicaba su vida a descubrir los secretos del cosmos mirando a través de enormes telescopios.
Bajo la sombra pasó un escritor, constructor de cuentos, aventuras y mundos de ficción.
Bajo la sombra pasó un músico, con su guitarra a cuestas, buscando inspiración para su próxima canción.
Bajo la sombra pasó un enamorado, siempre con su mente ocupada pensando en su amada, a sabiendas de que ella le esperaba a la vuelta.
Bajo la sombra pasó un revolucionario, arengador de masas, con unos ideales fuertes y optimismo para creer en ellos.
Bajo la sombra pasó un trabajador, pero no uno cualquiera, sino uno que amaba realmente su trabajo.
Bajo la sombra pasó un aventurero, un joven que recorría el mundo apuntando vivencias en una libreta, países y continentes se le quedaban pequeños.
Bajo la sombra pasó un hombre tranquilo, con la mente descansada, sin estrés ni traumas que recordar que muy en su interior le hicieran daño cada día.
Bajo la sombra pasó un padre, no iba con sus hijos, pero deseaba contarles y traerles en días venideros a un camino tan hermoso.
Bajo la sombra pasó un chico optimista, que creía en un futuro prometedor aunque no tenía nada. Incapaz de darse por vencido.
Bajo la sombra pasaron.
Bajo la sombra.

La sombra de ojos perdidos.