sábado, 13 de febrero de 2016
Hubo
Surgieron los colores, la luz y el calor. Todo se extendió con rapidez y abarcó lo que antes no existía. Hermoso y complejo creció hasta convertirse en un gigante, y luego, aún fue más grande.
Donde antes no había nada, ahora había un todo, múltiples cosas ocurrían por todas partes; aquí, allí y más allá. Aparentemente caótico, realmente era un proceso perfecto, preciso y precioso.
Y de repente ya nada se podía hacer, el ciclo había comenzado, sin avisar a nadie, había comenzado y era inevitable.
A medida que aumentaba su tamaño, se aceleraban los acontecimientos, era imparable y caminaba aún sin saberlo de nuevo hacia la nada. O casi, tal vez ya siempre fuera algo. Como un recuerdo. Como una sonrisa. Como un destello.
La luz creció, la luz lo tomo todo, y por primera vez la conciencia de lo que ocurría llegó, y al llegar esta llegó el dolor, el amor, el miedo y la ilusión.
Todo era bello con el paso del tiempo, y al mismo tiempo tenebroso, desde lo más inmenso hasta lo más pequeño, desde lo cotidiano hasta lo extraño, desde lo simple hasta lo complicado.
Pero como digo caminaba hacia la nada, y la nada acabaría llegando. Nada es para siempre, ni esto, ni aquello. Ni lo bueno, ni lo malo. Ni lo tuyo, ni lo mío, ni lo eterno.
Todo se desgarró, la luz, el fuego, la oscuridad y el frío. Los colores se apagaron, el tiempo se extinguió y la nada llegó.
Al final no hubo nada, ni tiempo, ni color, ni espacio, ni sonido. Nada. O tal vez algo, como un recuerdo, una sonrisa o un destello.
Sí, realmente hubo algo. Hubo un todo. Hubo un esto y un aquello. Hubo una luz y una oscuridad. Hubo caótico y perfecto. Hubo. Simplemente hubo y nada lo podrá borrar, ni tan siquiera la propia nada.
De cierto modo, es eterno.
martes, 2 de junio de 2015
El sendero
lunes, 15 de julio de 2013
Ya vienen
Ya se acercan, las noto, vienen a por mi... llevan mucho tiempo en su largo caminar, lento pero continuado, hacia un objetivo inevitable.
miércoles, 22 de febrero de 2012
Raices
sábado, 23 de octubre de 2010
Caída

Se desprende de la pequeña ramita que corona el majestuoso árbol dejándolo desnudo e indefenso y lentamente cae al vacío planeando, arrastrada por una corriente de aire que poco a poco gana en intensidad, alcanzando velocidad cada vez mayor, elevándose en las alturas hasta el punto que ve desde lo más alto los fuertes troncos y la ramificación hermosa del viejo anciano. Se deja llevar inerte en el aire, como una pluma del ave fénix y sonríe a su destino, lo abraza efusivamente ante el maravilloso paisaje que sobrevuela, dulce final antes de caer al vacío.
martes, 28 de septiembre de 2010
Presagio

-Presagio entre tinieblas, - dijo- maldito, indigno y abatido, todos los tormentos que sobre la tierra van a acontecer, no podrán escapar de sus pecados ni liberarse de la gran guadaña, de afilado metal oxidado que les juzgará tanto el corazón, como sus miserables almas. Mí dolor y mí perdida no será nada en comparación con todo aquello que les será arrebatado, no existe conciencia humana capaz de vaticinar hasta que punto será derrotada su soberbia, ansío lo que nunca podré tener, el poder reconfortante de tener en mis manos la muerte y la vida, la agonía y la codicia, lo bello y lo hermoso... y todo aquel que pretenda ser juzgado recibirá toda la cólera de años de soledad, de martirios y lágrimas errantes, desde aquí profetizo el fin de los tiempos como los hemos conocidos, desde este mismo instante la sangre será negra y volátil y nadie, absolutamente nadie tendrá el privilegio de albergar una mente lucida y capaz por si misma de crear, pensar o calcular, hoy es el primer día, el único y primer día en el que el instinto asesino será libre de carbonizar lo existente, solo un punto entre trillones de ceros, tan solo una efímera milésima.
martes, 22 de junio de 2010
Cementerio de metal
Todos están quietos, con una mueca de horror en sus rostros con sus mejillas bañadas con ese metal ardiente y líquido que queman sus caras. Las calles de esta metrópolis tienen la misma estampa, entre los cuerpos rectos y paralizados existen distancias aleatorias, unos juntos sobre la acera, otros salteados sobre el asfalto, sin ningún tipo de orden, extraño y sin sentido... pero todos con una mirada inquietante hacia el mismo lugar transparente.
El metal puro y plateado lo cubre todo brillante y perfecto, hipnótico de edificios, puertas, coches o carteles, muy distinto del suelo de piedra y alquitrán que cubren cual telaraña este cementerio urbanizado que se alza hacia el cielo sin ningún verdor ni alegría, sin vida, sin belleza.
Corazones marchitos, sin esperanza, océanos de mentes hundidas en depresiones, un desierto descorazonador, desvirtuado, malditos, escenario decadente, enfermo, desmoralizador hasta para los más fuertes.
Almas perdidas en cuerpos muertos, metalizados y sin sentimientos, complejo malestar sin posibilidad de ser adjetivado, oscuro y brillante que te devora con tan solo poner los ojos sobre el.
Fuera, en los límites de la urbe, muros de cristal cortante y mugriento que cortan todo lo que se les acerca, llenos aún con la sangre roja pero seca de los que intentaron treparlos para escapar, siendo ahora no más que un montón de cadáveres en descomposición cubiertos de gusanos devoradores de carne muerta, gusanos que se transformaran tras una experiencia traumática en lindas mariposas que volarán libres sobre este laberinto tortuoso de pena y angustia.
Pero algo este macabro escenario toma vida, así como voluntad, mueve muy despacio los dedos de una mano, luego cierra el puño, quita de su rostro esa imagen aterradora y tras tomar el oxígeno radioactivo en sus pulmones arranca de los tornos del suelo sus pies prisioneros, el dolor esta vez es gratificante. Corre, el muchacho echa a correr con todas sus fuerzas y nota que de sus ojos ya no caen lagrimas de metal, si no que fluye agua cristalina de un manantial. Corre hacia la muerte segura de los muros de cristal, donde su vida será sesgada como una bella flor.
Morirá, si, morirá, pero el dolor es necesario, a través de la muerte mañana volará libre sobre las nubes y bellos colores adornaran su cuerpo.
Solo cuando has experimentado el verdadero dolor y soledad que produce esta sociedad, sentirás la paz y serás libre.
jueves, 1 de abril de 2010
El poder de los dioses (II)
En un rinconcito de este maravilloso lugar, apoyado contra un tronco caído de lo que una vez fue un árbol se encontraba el de nuevo joven y hermoso pero feroz protagonista de nuestra historia. Hubiera sido un día normal salvo porque esa mañana la vio, la vio teniendo sexo lascivamente esa mañana con otro hombre, y él no puedo evitar que todas las emociones que había dejado atrás volvieran a él con más fuerza si cave, brotándole la cólera desde lo más profundo de su cuerpo, desgarrándole la piel, vomitando rabia en forma de fuego, llorando magma incendiario.
El día se cubrió de nubes y comenzó a llover acido puro que quemo todo lo verde del bosque, mato toda la vida en kilómetros a distancia, la cólera lo consumió y desde lo más profundo de sus entrañas brotó la muerte que una vez le fue otorgada, una ola de peste bubónica recorrió el mundo dejando a su paso solo muerte y putrefacción.
Pero allí seguían los dos enamorados como si nada ocurriese a su alrededor, como si una barrera de cristal impidiera que nada les afectara, ante esto, al volver a mirarles, consumido por la cólera y la muerte no pudo evitarlo, y de sus entrañas brotó el la guerra que una vez le fue otorgada, el odio se apodero del mundo creando batallas y conflictos en cada rincón del firmamento, dejando a su paso solo destrucción y violencia.
Y una vez más, al mirarlos, los dos enamorados seguían inalterables, desnudos fornicando en ese círculo de placer que los rodeaba y protegía, consumido por la cólera, la muerte y la guerra, de sus entrañas brotó el hambre que una vez le fue otorgada, la miseria y la escasez tomaron el resto del mundo creando la pobreza y la injusticia, dejando a su paso solo cadáveres e inanición.
Fue entonces cuando todos los poderes se volvieron contra él, él cual comenzó a devorarlos a grandes dentelladas con su boca sin dientes y casi sin encías, hinchándose de forma grotesca, deformada, sus músculos ahora eran bolas deformes explotando aquí y allá, la piel que los contenía, sus músculos, eran morados, oscuros, de sus venas abiertas surgía en forma de torrente una sangre coagulada y casi putrefacta, era un espectáculo tan dantesco que no puede ser descrito.
Cuando hubo devorado por completo toda cólera, la muerte, la guerra y el hambre, alcanzando en el proceso una altura de decenas de metros vio ante él, el horizonte que había creado de destrucción y muerte, el planeta arrasado completo. Imploró, imploró nuevamente a los dioses, para que le libraran de aquel pesar.
Y la sangre brotó aun con mas fuerza cuando las espadas cercenaban su carne a manos de los dioses, llenado con esta todos los ríos del planeta, de los pedazos de carne que caían sobre los campos se creo el abono del que crecerían las plantas y de la putrefacción de los mismos, la vida cual gusanos que devoran los cuerpos muertos.
Los cuatro dioses gastaron todos sus poderes para exterminar a tan abominable criatura muriendo de agotamiento, al morir ellos, murió la cólera, la muerte, la guerra y el hambre, vagando desde entonces todas a su antojo por cada rincón de la tierra.
En este mundo nuevo tan solo quedaron dos figuras puras, la de los enamorados que se elevaron hasta el cielo, con un poder tan maravilloso que no tenía cabida en este mundo, el poder del amor, el poder del sexo.
martes, 23 de marzo de 2010
El poder de los dioses (I)
No se trataba, aunque pudiera parecer, que esta felicida proveniera del amor que sentía hacia su amada, si no que lo hacia exclusivamente del amor que ella sentía por él, le gustaba sentirse amado y deseado por alguien, era egoísta si, pero no necesitaba nada más para ser dichoso, consiguió con los elogios de su pareja amarse a si mismo, reconocer sus cualidades, sentirse importante ante los ojos de la gente.
El la trataba mal, a cada mala palabra que le lanzaba le hacía sentirse mejor pues el echo de que le soportara era interpretado por él, como que la dependencia y el amor que inspiraba era incomparable con nada, el sufrimiento de su amor de cierta forma era su satisfacción.
Sin embargo y como era previsible, pasados unos años, justo después de un placido verano, junto a las primeras lluvias otoñales ella decidió que no le aguantaría más, se arto de los malos modos, de los golpes y el desprecio.
Él enloqueció, lo que en otros momentos fueron sus bellos cabellos dorados ahora eran guiñapos de pelo negro, el color de sus ojos pasó del verde más hermoso imaginable al gris lastimoso mas sucio que pudiera existir, de entre los poros de la piel antes hermosa y suave surgieron ampollas y heridas que nunca supuraban llenándole la cara de sangre, pus y manchas, su cuerpo en si mismo se consumió rapidamente en algo viejo y débil, y en su lamento imploro a los dioses, lloro lamentablemente mientras su vida se marchitaba, mientras su corazón sangraba amargamente, tal fue su desconsuelo que ante el se presentaron los cuatro dioses del firmamento, el Dios de la muerte, el Dios de la guerra, el Dios del hambre y el Dios de la cólera.
Tirado en el suelo en postura fetal le rodearon los cuatro dioses oscuros de figuras altas y delgadas, lo miraban con sus rostros extraños en silencio.
El primer Dios le ofreció su poder, el poder de la muerte con la que hubiese podido arrebatarle la vida a su amada para así vengarse de todo el sufrimiento que le había producido al osar abandonarlo, pero él lo rechazo.
El segundo Dios le ofreció su poder, el poder de la guerra con el que hubiese podido golpear hasta la muerte a todos aquellos que osasen cortejar a su amada robándosela definitivamente, pero él lo rechazo
El tercer Dios le ofreció su poder, el poder del hambre y la escasez con el que hubiese podido alejar a todos los hombres de su amada, para que esta conociera la soledad a la que el mismo se había visto sometido por su culpa, pero él lo rechazo.
El cuarto Dios le ofreció su poder, el poder de la cólera con la que podría odiar por el resto de los tiempos a su amada, olvidando el amor o incluso su propia soledad pues el odio era el sentimiento mas fuerte y puro que se conocía en el lugar, él acepto.
Continuara...
martes, 9 de marzo de 2010
Inocencia
La habitación estaba vacía, sin muebles, sin gente, tan solo la pequeña radio en el suelo sonando para nadie, la misma imagen se repetía por toda la ciudad, todas y cada una de las casas deshabitadas, en todo el país y resto del mundo. Tampoco quedaban pájaros a los que oír cantar, ni el ladrido de los perros, en todo mundo el único sonido era el de la tormenta, ese, y el de aquella pequeña radio sonando para el vacío con unas notas tristes, tranquilas de buen jazz.
Sin embargo la radio atraía hacia ella a alguien desde un lugar muy lejano, era el sonido del mismísimo fin y acabaría con el último ser del firmamento nada más entrar por aquella puerta, cuando las primeras notas entraran en su cabeza.
Aquella figura lejana era extremadamente frágil, pequeña, femenina, no aparentando mucho mas de ocho o nueve años, con un vestidito rojo y un paraguas a su medida se encaminaba despacito mientras reía y tarareaba alguna canción infantil, último reflejo de aquel mundo, condenada a perecer por la melodía que la atraía...
Esta niña era el ultimo fragmento de la inocencia.
sábado, 9 de enero de 2010
Compañea fiel
Eres todo en mi vida, siempre presente, atenta, con una mirada sincera, ojos cristalinos como el agua del mar en esas playas que jamás visitare, mejillas suaves y tersa piel, ven y abrázame fuerte, te deseo, te amo como nunca hubiera podido imaginar, aún haciendome cada día todo el daño del mundo.
Aunque este rodeado de personas, aunque gaste bromas, me quede pensativo o este en la mayor fiesta embriagado por el alcohol siempre estas ahí con migo y te lo agradezco, se que jamás me abandonaras.
Es cierto que en el pasado alguna veces te quedaras ausente por breves periodos de tiempo, no lo se, tal vez alguna vez me abandones momentaneamente en el futuro, pero se que volverás a mi, pues yo soy para ti, tu esclavo sumiso y lo soy porque se que tu eres mi amor definitivo, perfecto en todos los sentidos.
Siempre te amare, siempre con migo, la soledad.

jueves, 22 de octubre de 2009
Reflejos
En el otro lado del espejo que tengo delante las cosas son muy diferentes, las lágrimas habituales en mis ojos se reflejan como sonrisas, en él veo mi rostro deformado con juventud perfecta, donde solo tengo frustración se me muestra felicidad.
Todos arden en deseos de cruzar al otro lado del reflejo, atravesar esta ventana maravillosa donde te da la bienvenida un sonido celestial, aquel mundo me reclama pero por alguna razón yo sigo sin cruzar y quedo aquí, en este mugriento mundo, donde los libros y conocimientos son mi única compañía durante un tiempo eterno.
Pasan los años pero siempre estoy atento, veo todo lo que ocurre en ese otro lado tan hermoso, tan cercano y lejano al mismo tiempo, tan mentiroso, miserable... He decidido que no voy a cruzar porque se que todas las imágenes que veo en él son falsas y yo no me quiero engañar a mismo, soy feliz sabiendo que mi infelicidad es sincera y pura, porque se que los que de vez en cuando se pasan por mi mundo o lo habitan con migo son personas de verdad, con corazón, no hipócritas que buscan una belleza carente de sentido.
Aunque debo de reconocer que si, es cierto, alguna vez me pregunté como se me vería desde el otro lado, pensé que me gustaría, que sería más fácil verlo todo con esos ojos azules casi cristalinos de mi reflejo, llegue a lamentarme por no cruzar, llegue a desearlo pero nunca proponérmelo de verdad. Ahora sin embargo me siento afortunado porque se que mirando por esa ventana a la otra realidad lo único que veo son mentiras y yo soy real, la desgracia es satisfacción, es una mente despierta, es personalidad, inteligencía, buscar algo más, algo superior, algo místico diría yo.
Todo lo incorrecto, lo subversivo que me rodea es realmente algo hermoso, aunque tenga esta pútrida apariencia y poca gente lo vea.
domingo, 4 de octubre de 2009
Escapando al despertar
Por un momento comenzó a sollozar, ¿por que le tenía que pasar esto a él?. Se seco de lágrimas los ojos con sus manos temblorosas y apretó contra su pecho el arma que tenia cargada, aun humeante y que acababa de disparar. Se concentro en el olor a pólvora que entraba hacía sus pulmones y se acordó de sus tardes de cacería, con esa misma escopeta. En aquellas ocasiones le divertía matar, el olor a carne quemada, la posterior cena del animal muerto con su familia, la felicidad bañada en sangre... Cerro los ojos y deseo con todas sus fuerzas estar en el coto privado, con su sombrero y sus pantalones de camuflaje, con su cacheta llena de bolsillos con todo lo necesario para el deporte.
Cuando abrió los ojos la oscuridad volvió a cubrirle, se encontraba detrás de una mesa de madera antigua y gastada por el tiempo que el mismo había tumbado con las patas en dirección a aquel que perseguía su vida, frente a él se encontraba una ventana, único lugar por el que entraba la luz lunar que fuera bañaba el campo. Estaba abierta... pensó en escapar.
Un instante después se precipito desde el segundo piso, su tobillo recibió el duro golpe de la caída, el miedo era tal que su sistema nervioso pudo obviar momentaneamente el pinchazo agudo de dolor para poder correr hacía el interior de una zona boscosa de encinas, romero y algún que otro arbusto pequeño. Mientras se alejaba de la pequeña casa su respiración se intensificaba, y cada vez que inspiraba o espiraba de su garganta se podía oír como un quejido fiel muestra de toda la angustia que lo atosigaba.
Pero... ¿De que o quien estaba huyendo?, era un extraña situación, aún no se había dado realmente cuenta de quien era el que tras él portaba el arma, no se había parado a repasar cada uno de los acontecimientos que habían precedido aquella persecución y bien sabia dios -Se dijo- no era el momento de hacerlo.
Os comentare que ante nosotros nos encontramos con un hombre normal y corriente, aunque bien podría tratarse de una mujer, era una persona adulta, de no mas de treinta años, con un trabajo vulgar, un coche normal con el que tenía que pasar la revisión en los próximos días. Adicto a los placeres de la vida, como el tabaco, el alcohol, la televisión, el fútbol o quizás eran los toros, el sexo y la diversión. No era alguien de meterse en problemas, no al menos en ninguno que no tuviera que ver con hipotecas, o compras a plazos que dicho sea de paso, bastante complicados son ya.
¿Entonces?, ¿como podía haberse metido en esta situación?.
Consiguió adentrarse entre la maleza, pero por desgracia no pudo escapar, no se esperaba que allí le estuviera esperando aquel que le quería disparar. En el suelo rendido alzo la mirada y se encontró frente a un joven, de no mucho más de veinte años, con una mirada penetrante y un gesto que le desafiaba.
Aquel muchacho era yo.
-Vengo a matarte - Le dije.
Se izo un silencio entre los dos.
-Vengo a matarte tal y como eres, - proseguí- vengo a eliminar de tu vida todo lo negativo que la conforma, vengo a arrancar los hilos que ciegan tus ojos, curar tu irresponsabilidad hacia el mundo... si amigo, vengo a despertarte de tu falso bienestar para que a partir de hoy, de este momento seas por fin libre de espíritu, libre para pensar, para decidir por ti mismo, para negarte si realmente lo deseas y no tragar todo lo que te pongan en la mesa, vengo a matar toda tu codicia, tu egoísmo, a liberarte de esta locura de sociedad que te parasitó el cuerpo y el alma. Yo soy tu agónico sentimiento de malestar que callas cada día para poder seguir viviendo, pero hoy... morirás.
Disparé, disparé sin dudar un solo instante y le arrebaté todo en lo que sostenía su existencia, no vacilé, simplemente repetí lo que muchas otras veces atrás ya había echo.
Él quedo en el suelo, en un charco de sangre, pero de pronto volvió a entrar en si, pestañeo varias veces, se paso la mano que ya no temblaba por la frente y tras un suspiro tranquilizador apago la pantalla del ordenador, abrió la puerta de su casa y el sol baño su cara que mostraba una sonrisa, salió a la calle y por fin, se enfrento al mundo.
martes, 29 de septiembre de 2009
Diario a la locura
Ojos blancos, pieles quebradas, gritos desgarradores, bilis regurgitada, inestabilidad, locura, intensidad. Selva urbana de sonidos amargos, de olores malditos, de dientes podridos, de carne infectada, de dolores insoportables y sobretodo de mucha hambre, canibalismo, Apocalipsis.
Miro por la ventana y me arden las entrañas, ¿donde esta el mundo que nos prometieron?, solo veo muerte, lo que en el pasado fueron seres vivos pero ahora no son más que cadáveres que se mantienen erguidos, rigor mortis.
Día 17
Ya no queda comida en mí habitación y esta agónica situación está matándome... Pero aguantaré, resistiré, trincharé los dientes una vez más y lograré que mi sangre no se coagule como la de ellos, no mataré a los pocos seres humanos que aún quedan con vida, aunque deseo con toda mí alma eliminar de este mundo a cuantos cadáveres pueda.
Si es necesario gritaré hasta romper los tímpanos de todo aquel que me pueda oír para así poder sobrevivir, para alejar de mí corazón la violenta angustia que me martiriza cada día.
Día 31
Hoy puede ser mí última noche, necesito comida y no estoy dispuesto a seguir escapando de un destino incansable que me reclama como suyo, pero los muertos están equivocados, si tengo que morir prometo que moriré matando, si me veo obligado, daré muerte a aquellos que no tienen vida. Hoy puede ser mí última noche pero antes de caer seré el buitre carroñero que despedace los cuerpos enfermos de cuantos osen hacerme daño, basta de conflictos en mí mente, basta de autodestrucción, basta de seguir escapando.
Día 67
Hace tiempo que desapareció el hambre de mí lúgubre habitación, hace tiempo que dejé de sufrir, escribo esto mientras mastico la carne cruda y en descomposición de un pequeño no muerto, el sabor es de una textura y aroma complicados de describir, se deshace en mí boca en tiras y cúmulos de células putrefactas que saboreo entre arcadas mientras bajan por mí garganta inflamada. Me viene a la cabeza nuevamente la necesidad de conseguir hilo dental para eliminar de cada una de mis muelas picadas las migajas de toda la mierda que e triturado con ellas en estas últimas semanas.
Por fin vuelvo a tener sueños triviales, totalmente innecesarios, estoy tranquilo.
Día 139
Creo que me estoy volviendo loco, la esquizofrenia me da su irresistible abrazo arrastrándome con ella al mundo de los colores irreales, los personajes inexistentes y la violencia absurda. He matado a cientos, quizás miles de estos seres, me he dado baños de sangre negra, grumosa e increíblemente maloliente. Tengo mi habitación tapizada con la piel arrancada de los que un día fueron seres humanos, he practicado sexo con mis víctimas antes o después de arrebatarles la vida y tengo varias cabezas en cajas de zapatos dentro de mí armario con las que me desahogo cuando me siento falto de cariño.
Esto enfermo, necesito ayuda, estoy solo.
Día 274
Me he amputado la pierna, he tenido que cortarla para llegar a los insectos que corrían por el interior de mis venas, les he obligado a salir. Pero ahora tengo la pierna, o lo que queda de ella totalmente negra y me duele como jamás podríais imaginar. La sombra del fondo de mí habitación dice que voy a morir, por primera vez creo que me dice la verdad y por eso escribo esto a modo de despedida.
Espero que mí diario ayude a quien se lo encuentre y si está en mí misma situación consiga sacarle algo positivo para poder sobrevivir, aquí termina mi viaje a la demencia incontrolada a la que he sido arrastrado Contra mí voluntad.
domingo, 27 de septiembre de 2009
Cementerio
El cementerio de las ideas que un día rebosaron en las mentes despiertas de los hombres esta atestado de lapidas antiquísimas, corroídas por el tiempo y casi enterradas completamente por la erosión pues las lluvias había arrastrado durante décadas la tierra de las altas montañas hasta el lugar donde las lágrimas de sangre eran habituales en otras épocas, donde yacían los restos de las ilusiones, las esperanzas, las fuerzas y el amor. Hojas secas por doquier caídas de los altos arboles que ahora dominaban el paisaje, tumbas quebradas por el tiempo, llenas de moho y colores mugrientos, letras ya disipadas entre las cicratices del tiempo y ni tan siquiera un solo llanto que las acompañara. Un lugar sombrío, casi blanquecino por la niebla. Triste, silencioso, solitario...
¿Por que ya nadie llora en este lugar?, ¿por que ya nada es enterrado por aquí?, las ideas simplemente se extinguieron para la perpetuidad, es por eso que los cementerios ahora están vacíos, pues no hay nada que enterrar en ellos.
sábado, 1 de agosto de 2009
Una visión extrema

Nadie recordaba una tormenta tan dura como la que descargaba aquella noche, los rayos iluminaban las montañas mas altas de aquella meseta a varios miles de metros de altura, el pico mas alto, era apenas igual de ancho que el castillo que sobre el se ubicaba, los truenos conseguían hacer creer que los vidrios de las ventanas se fueran a romper en mil pedazos y el viento silbaba tan fuerte que hubiera asustado al más valeroso de los caballeros.
Como es de costumbre en estas historias, en la mas altas de las torres, sobre el edificio central del majestuoso castillo se encontraba aquel del que trata esta historia, el único habitante de este lugar inaccesible en la cima mas alta de toda la nación. La mas grande y hermosa así como tétrica obra levantada por la mano del hombre no solo en este reino, si no en todos los reinos conocidos y por conocer.
Dentro de la torre, la oscuridad reinaba ante un hombre en estado de lenta agonía, oscuridad que solo se veía quebrantada por la luz de aquellos rayos que entraban por la pequeña ventana circular que tenia la habitación, llena de mugre, ratas y moho.
El hombre, se encontraba en un estado Deplorable, mas sucio que el mas pobre de los mendigos, no le quedaba un solo incisivo, canino o molar en la boca, vestido con harapos en lugar de ropas y tirado sobre una cama putrefacta llena de vómitos, orinas y defecaciones que había acumulado durante semanas enteras. De su boca solo salía pequeños alaridos de horror, angustia o dolor, no sabría exactamente decir de que se trataba.
La soledad que había albergado su corazón finalmente domino su realidad y era solo por esto que no tenia a nadie desde hacia muchísimo tiempo a su lado, ahora el daría todas sus posesiones por sentir el sentimiento de alguien hacia su persona, no necesariamente Necesitaba amor o sentirse querido, le bastaría con ser odiado o despreciado... Sin sueños ni esperanzas vivió toda su vida, sin ideas ni ambiciones, jamás lucho por nada pues todo lo tenia, o eso creyó siempre, ahora simplemente tenia eso, la nada, el vacío completo.
En un estado casi catatónico y de psicosis, ni el sentimiento de arrepentimiento su cerebro podía procesar con una lucidez básica, deplorable ser humano, restos de lo que un día fue un joven robusto y que se condeno a si mismo sin darse cuenta durante muchísimo tiempo.
Ahora en aquella Lúgubre habitación de su corazón solo tenia un alma podrida por el tiempo y la sin razón, su interior lleno de mierda, el vacío y la locura producida por una sociedad diabólica y voraz que destruye a todo ser vivo que se deja dominar, cuando simplemente todo se ha venido abajo, incluso los sueños y esperanzas nunca deseados.
En su propia tormenta interior, sin ilusiones de futuro, en el castillo que todos tenemos en el fondo de nuestro ser y que gobernamos como reyes místicos ya no quedaba nada, tan solo lagrimas y lamentos, una visión extrema del interior del ser humano normal.
martes, 28 de julio de 2009
Rey de los cielos
Los ojos negros observan a sus víctimas e intentan elegir aquella propicia para mantenerlo vivo, pues solo con la muerte subsiste. Tiene el poder suficiente, heredado de los genes de sus antepasados para gobernar desde las alturas y es su vez su deber entregárselo a sus descendientes, polluelos que esperan en el nido hambrientos de carne muerta.
Dios así lo quiso y así será siempre, desde la primera creación hasta el final de los tiempos, ninguna de sus cientos de presas podrán jamás hacer nada contra esta criatura superior, poseedora desde la cuna de un deber incuestionable, asesina por naturaleza, criminal como ella sola.
De nada vale implorarle por el derecho a la vida misma, una vida libre del terrible miedo que ha creado bajo su reinado desde los cielos, cielos que conquistó en épocas antiquísimas y que generación tras generación han dominado.
El rey de los cielos, el león del aire, el cocodrílo del río... ¿osaría acaso un búfalo plantarle cara a un león?


